#Negación

En España estamos sufriendo como en pocos países del mundo, el fenómeno de la “negación“, negar la verdad histórica o contemporánea, convirtiendo los hechos en algo opinable, hechos con los cuales podemos estar a favor o en contra, negándolos, según nuestra ideología o creencias.

Así hemos escuchado por parte del gobierno y sus voceros que las tramas de corrupción en el Partido Popular no han sucedido, que fueron una conspiración, o ya con sentencias en firme, que fueron hechos puntuales por señor@s (ahora innombrables, antaño ejemplo).
Negar la implicación del partido, de sus miembros y en particular de Mariano Rajoy o sus líderes regionales ha sido y sigue siendo una constante bochornosa, un insulto en toda regla a la verdad y la lógica de cualquier cronista o historiador.

Se ha negado el acoso a la libertad de reunión y expresión, especialmente desde el 15M, cuando los hechos contrastados, abrumadora mayoría de casos sobreseídos y ganados, demuestran el abuso en denuncias y arrestos por los cuerpos de orden y seguridad del Estado, siguiendo órdenes políticas frente a la protesta social; y vulnerando por lo tanto derechos básicos de expresión ciudadana. Y que se suman a los casos relacionados con “terrorismo” y que no tienen correlación ni con la banda criminal ni con el cese de actividad de ETA desde 2011; habiéndose podido llegar, en algún caso, a la prevaricación desde la judicatura, como podría interpretarse con el conocido y mediático encarcelamiento de los Titiriteros.

Hemos tenido que escuchar en la boca de Mariano Rajoy, que nadie se le había acercado quejándose de las llamadas #LeyesMordaza; el presidente del Gobierno, como muchos de sus ministros y portavoces de gobierno y partido, son negacionistas consumados. Y cada día más, se están viniendo arriba. Sale gratis en votos y en condenas.

Hemos escuchado al ministro del Interior del PP negar las grabaciones donde se le oía conspirando contra partidos políticos adversarios. Hemos oído al mismo ministro negando en televisión la responsabilidad e intencionalidad de la Guardia Civil y mandos políticos en los crímenes de Tarajal contra inmigrantes indefensos, a pesar de las pruebas documentales publicadas.

El presidente Rajoy ha negado públicamente los fondos, durante todo su mandato, para la ley de la Memoria Histórica. Y a la vez en el parlamento tras ser interpelado, hemos tenido que escuchar a su ministro negar que estuvieran negando de un modo efectivo la negación de dicha Ley, a pesar de su desprecio absoluto a financiarla.
No debemos asombrarnos, llegó a negar Rajoy la catástrofe ambiental del Prestige y la existencia misma del chapapote.
Negó su gobierno, la responsabilidad del Estado en el encubrimiento de la vergüenza sobre el Yak42, o su responsabilidad en lo ocurrido en el descarrilamiento del Metro de Valencia o el tren Alvia.

Últimamente tenemos a voceros de la caverna mediática, afines al gobierno y la derecha, negando que Franco fuese fascista. Negación en toda regla, reinterpretando o revisionando con argumentos intelectuales espurios lo que basta contrastar con los hechos históricos de los años previos a la guerra civil, durante la misma y hasta la derrota de Alemania en 1945. Nadie contemporáneo de ese momento histórico cuestionaría el fascismo que apoyó a Franco y su golpe de Estado, el fascismo defendido por el bando franquista y sus aliados de guerra, y la hermandad fascista ideológica del régimen franquista con otros fascismos internacionales, al menos hasta 1945. Sólo la derrota de sus aliados, llevó al régimen a reescribir sus nexos y similitudes ideológicas con los perdedores, al quedar las ideologías de los regímenes del Eje como un estigma histórico en el mundo libre, condenado internacionalmente.

La semana pasada se estrenó en España la película “Negación” (Denial) una producción del 2016 de la BBC donde se  lleva al cine el juicio que Denial (2016 film).jpgenfrentó al negacionista del Holocausto David Irving con la historiadora Deborah Lipstadt en el año 2000.
Dejamos un artículo que habla sobre el caso y la película:[http://www.publico.es/culturas/estrategia-nuevos-fascistas.html]

En la primera escena, la actriz que interpreta a Deborah Lipstadt, presenta a sus alumnos una pizarra, en la que indicaba cuatro afirmaciones de los revisionistas en las que basaban su negación sobre el Holocausto.

  1. Que los asesinatos no fueron sistemáticos
  2. Que el número que se menciona fue exagerado
  3. Que los campos no fueron creados para exterminar, que no existían cámaras de gas, ni herramientas para tal exterminio o crímenes contra la humanidad.
  4. Que el exterminio (holocausto) es un mito, creado por la comunidad judía para obtener compensaciones económicas y aumentar su riqueza.

Al leer estas afirmaciones, recordamos como en España, el segundo país con más fosas comunes después de Camboya, aún tenemos que escuchar cosas similares, sin el más mínimo pudor, tanto por pseudohistoriadores, como por políticos, como desde medios conservadores.

4. Están en la Red, los vídeos donde aparece el portavoz de gobierno Rafael Hernando, acusando a los familiares de los represaliados en fosas comunes, de que son las subvenciones lo que les lleva a querer remover la tierra y acordarse de su padre.

3. Que los campos de concentración y de muerte en España, no existieron, que se murieron ellos solos o que el régimen franquista no dio el visto bueno para que los refugiados republicanos en la Europa ocupada fuesen llevados a los campos de exterminio nazis.

2. Que las cifras de muertos durante y después de la guerra, no son tales, que es una exageración y propaganda contra el régimen de Franco por sus detractores. O que frente a los todavía 114.226  represariados desaparecidos, hay senadores del PP que niegan que existan más fosas por descubrir, pidiendo con sorna que no se de más la murga.

1. Estamos igualmente cansados de escuchar que no existió persecución y crímenes de lesa humanidad, o que no hubo purgas sistemáticas contra los defensores de la república democrática, o que todo ello, debemos enmarcarlo en la violencia propia de una guerra entre bandos. Sin represalias ideológicas, salvo excepciones o venganzas personales, donde la dictadura estuvo al margen.

Se niega en estos días que el Valle de los Caídos, sea una exaltación cristo-fascista del régimen de Franco y su caudillo, y en la contradicción de su propia mentira, sin embargo la tumba honorífica al dictador es principal en un monumento que alegan representa a los caídos por España ¿desde cuándo el dictador es un caído por España?

Niegan que el rey fuese puesto por un dictador y heredero de su régimen, niegan que sea una herencia de la dictadura, niegan que negaron la opción constitucional como república, cuando obligaron a una generación que transitaba entre ruidos de sables a tragar con monarquía en el paquete de democracia parlamentaria, en una votación constitucional sin opciones, salvo rechazarla toda.

Los negacionistas profesionales del PP negaron la verdad tras los atentados del 11M, antes habían negado que España hubiese entrado en la guerra del Golfo, o aún debemos aguantar a Aznar negar que mintió sobre las armas de destrucción masiva en Irak.

Negaron que fuimos rescatados por la Troika en 2012, antes habían negado por décadas los gobiernos PPSOE la burbuja inmobiliaria. Negaron el robo de las preferentes, la amnistía fiscal para los grandes defraudadores (sus élites), negaron la quiebra de las Cajas (y las sacaron a bolsa, para hacernos banqueros), negaron la Crisis y ahora siguen negando la Estafa.
Niegan que la juventud emigre fundamentalmente por razones económicas y falta de empleo. Niegan la imposibilidad de poder votar en tiempo y forma desde el extranjero.

El negacionismo hoy, donde la posverdad es reina, campa a sus anchas sin disimulo.
Y lo mismo se permiten negar que las denuncias por violencia de género sean reales como que la mayoría de los asesinatos sobre las mujeres sean por machismo, afirmando -algún juez- que la razón es otra, razones dice, comunes a mujeres y hombres.
También niegan que exista el Patriarcado o la desigualdad de oportunidades por razón de sexo, porque sobre la mujer se niega todo lo que haga falta, incluso se le niega la negación a la que fue sometida por milenios, y sus negacionistas para más inri, niegan ser machistas.

El negacionismo se pasea en un autobús, donde se niega la transexualidad y niegan sus promotores ser transfóbicos, a pesar de saltarnos los ojos con sus lemas y panfletos.

Hay negacionistas, que niegan el carácter espontáneo en las revueltas de la primavera árabe, o del mismo 15M u Occupy, y no son tanto los frikis de las conspiranoias, que realmente imaginan reptilianos o gobiernos en la sombra, sino los que niegan la verdad para difamar o ganar con sus mentiras geopolíticas el relato electoral que les interesa.

Se niega la voluntad de integración de los refugiados en los países de asilo antes de acogerlos, negando que eso deba ser considerado xenofobia.
Se niega su derecho a que sean tratados con los derechos proclamados para cualquier ser humano, se niega su tránsito, se niega su existencia como iguales, se niega su llegada, su acogida, su libertad, confinándolos en CIEs y con ello su futuro y su vida.

Últimamente hemos visto y oído al presidente de RTVE negar con total convicción que el imperio español fuese colonizador en las colonias, y tras decir esa infamia histórica, quedarse tan fresco y seguir en su cargo.

Los que usan la mentira, tergiversan la verdad y manipulan los hechos, descaradamente, desafiando lo evidente, no son un fenómeno exclusivo de nuestro país, están prosperando en gobiernos y partidos por toda Europa, EEUU y el resto de naciones.
Su actitud es la misma que usó el fascismo con efectividad durante el siglo XX y los regímenes totalitarios, en el control y adoctrinamiento de sus pueblos, hasta la fecha.

Hoy en el siglo XXI, con el periodismo desprestigiado, al servicio de grupos mediáticos e intereses políticos, las Redes sociales e Internet como medio global y transmisor instantáneo tanto de la verdad como de la mentira a golpe de ratón o dedo, sin más filtro que el criterio propio, el negacionismo está desatado y sin freno.

Desde Democracia real YA! insistimos en que la calidad de la democracia depende de una ciudadanía informada; insistimos que sin acceso a la información verídica y defensa de la misma frente a la mentira, posverdad o negacionismo, la democracia no puede ejercerse. Y la democracia real por lo tanto, será imposible.

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