5 años de quincemayismo 5 años de Poética.

Continuamos con nuestra serie dedicada a los sentimientos que nos evocan este quinto aniversario del #15M, con los testimonios de activistas de Democracia real YA! Madrid. Y recuerda, el domingo 15 de mayo 2016 volvemos a tener una cita de Cibeles a Sol.

Jesús Vega ACTIVISTA DRY-Madrid @Persona15m

Cinco años de quincemayismo… cinco, rima con un mal y recurrente chiste. Pero el humor es ese compañero inseparable y aliado desde la gestación del nasciturus 15M.
Posiblemente nunca sabremos si realmente existió el “tratado de la risa” de Aristóteles o supuesta segunda parte de La Poética, donde la defensa de la Comedia ofrecería a la risa la categoría de arte, y se impondría al miedo al que nos someten los poderes fácticos, tan platónicos, oligárgicos elitistas, pero a la vez, tan temerosos de la plebe y sus sonrisas o carcajadas anárquicas.

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El sabio heleno, Aristóteles, se esmeró en su defensa de la ironía, de la risa, de lo ridículo, de lo cómico… y lo esbozó con finura de genio en la Poética, en la Retórica, en la Política (cap. VII, dedicado a lo ridículo), en Sobre las partes de los animales, y en la Ética a Nicómaco, que sepamos.

Porque la risa, decía, era sin duda siempre buena, porque produce placer, felicidad, alegría, bienestar, olvido de los males, liberación del miedo…(por eso la dosifican y temen los poderosos, ya que además es altamente contagiosa, incontrolable…)
Lo cuestionable decía, y estoy de acuerdo, es lo que la produce, porque lo malo no es reírse, lo malo es reírse de un pobre desdichado, por ejemplo.
O cuando se refiere a la ironía (que buena falta nos hace), aseguraba que es más propia de un hombre libre que del bufón, porque el irónico busca reírse él mismo y el bufón que se rían los demás.

El Quincemayismo, es un espacio sinónimo de placer, felicidad, alegría, bienestar, olvido de los males y liberación del miedo, desde la conciencia socio-política, desde la empatía social, en compañía y a solas, en las redes virtuales, en las calles y en las plazas. Nos temen los que detentan el poder, y escribiendo esto espero que se entienda, con alegría no hay miedo, ni a mirar lo que somos, ni a tomar con las manos alzadas, nuestras riendas.

La alegría no es idiotez, no es indolora, ni trata de evitar la repugnancia cuando miramos al mundo y a las personas en el ejercicio de bajezas humanas, crímenes y abusos, porque es la suma de la alegría unida a la conciencia lo que nos libera y en parte nos hace libres. ¿Cómo si no llegar a la raíz y tener la opción de replantarlo? ¿Cómo si no ser personas implicadas, solidarias y no siervos?

Aprendí hace cinco años, y ya tenía 47 años, que para construir con personas diferentes de ideas preconcebidas o con dudas, espacios necesarios de diálogo donde exponer y cuestionarnos, donde poder sumar reflexiones y generar acciones consecuentes y razonables; la clave era llenar el aliento de humor y de alegría, hasta el punto de la emoción e incluso de la sonrisa tonta; descubrí que la clave era cuidarse hasta en los gestos, mimarse en las sonrisas al ceder la palabra; comprendí el valor del humor en los consensos y el no menos importante abrazo en los disensos. Y por eso a l@s quincemayistas les reconozco hasta de espaldas.

Hay días de amargura, pero cuando participo en espacios 15m se me pasa. Y ese es el estilo de la política quincemayista, súmale principios y objetivos: democracia real, derechos humanos frente a intereses egoístas, más la lucha diaria contra la injusticia y contra la desigualdad social y tendrás trabajo activista 15M para otros 50 años.

Así lo he vivido, pero sobre todo así lo he sentido y todavía lo siento. #Seguimos

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